El miedo a conducir amaxofobia
Lunes, 15 Septiembre 
La fobia a conducir proviene del rechazo a las ideas inconscientes asociadas al movimiento. Este tipo de repulsión se debe a que la excitación corporal que provoca en algunas personas es demasiado fuerte, temen que se desborden sus sentimientos y proyectan finalmente sobre el vehículo la dificultad del dominio a sí mismos.
El niño comienza a dirigir su propio cuerpo con la ayuda de sus padres; luego hace experimentos alejándose en algunos momentos y volviendo cuando lo necesita. En esa fase, carritos y triciclos son herramientas para que el pequeño aprenda a dominar y a dominarse. El movimiento es un poder.
Controlar un aparato que se mueve produce satisfacción porque es una extensión del placer de dominar el cuerpo y nuestro mundo interno y encontrar un equilibrio entre llevar y dejarnos llevar.
Lo que se teme en una fobia es que el ‘yo’ se derrumbe y una cantidad desordenada de excitación irrumpa en la propia psique, lo que podría conducir a no controlar el cuerpo.
No es fácil explicar la calidad de la angustia que se sufre cuando se padece una fobia, porque procede de una región del psiquismo que, aunque nos pertenece, es desconocida para nosotros: el inconsciente. Las fobias afectan seriamente a la vida cotidiana y sus victimas lo pasan mal porque se sienten incomprendidas, muchas veces con razón. No es muy raro que los demás no se crean, por ejemplo, que nos dan pánico las alturas, el ascensor o la oscuridad. Mucha gente está convencida de que son temores que se pueden dominar a base de fuerza de voluntad, y no es así. En los casos de incapacidad es preciso visitar a un psicólogo o psiquiatra.
